Cómo funciona · Backtesting
Hasta acá el sistema encontró combos que señalan buenos momentos. Pero eso no dice si habrías ganado dinero: falta contar las comisiones, cuánto arriesgás por trade, que solo podés tener una posición a la vez, y —sobre todo— qué tan feo se puso el camino. El backtest recorre la historia trade por trade y responde eso con números.
Un trade, sin trampas
La simulación imita lo que habrías podido hacer de verdad — ni un dato de más. La señal aparece en una vela, pero la entrada recién ocurre en la siguiente: no se puede operar dentro de la vela que todavía se está formando.
Dos ajustes del backtest
Más allá del TP/SL fijo, dos ajustes cambian el resultado: cómo se cierra cada trade y en qué condiciones de mercado se permite operar.
Cómo se cierra cada trade.
Por defecto, TP/SL fijos (objetivo, stop o tiempo). También puede cerrar con un trailing —el stop acompaña al precio a favor y protege la ganancia— o con una salida dinámica por volatilidad, que ajusta las distancias al movimiento del momento.
Cuándo se permite operar.
El mercado se clasifica por tendencia (alcista, lateral, bajista) y volatilidad (tranquila, volátil). El backtest puede restringir las entradas a ciertos estados —por ejemplo, evitar los bajistas— o saltear el período inicial que todavía no tiene clasificación.
La historia de la cuenta
Encadenando todos los trades, el saldo de la cuenta dibuja una curva. No importa solo dónde termina: importa cómo fue el viaje. La peor caída —de un pico a un valle— es lo que un operador real habría tenido que aguantar sin abandonar.
Los números que importan
El backtest no da un solo número: da un panel. Agrupado por lo que cada métrica responde, se lee sin ser experto.
La rentabilidad, en crudo.
Ganar mucho arriesgando mucho no siempre conviene.
El peor momento decide si la aguantás.
Importante · un buen backtest no es una promesa
El backtest corre sobre datos que el sistema ya vio. Un resultado brillante ahí es condición necesaria, no suficiente: una estrategia que apenas supera el punto de equilibrio se cae al primer roce con la realidad —costos algo mayores, un precio de entrada peor del esperado—. Por eso lo que se ve acá es un punto de partida sólido, no un veredicto. Las pruebas que siguen lo someten a períodos y mercados que nunca vio, y ahí se sabe si el resultado se sostiene.